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domingo, 19 de junio de 2016

JUAN CARLOS RECIO, POEMAS





















EL PASADO



Dentro de una boca siempre hay quien espera
hecho fuego,
luego está con luz hasta que nos abandona.
Se guarda el pasado,
se oculta como un cofre con alhajas,
pero alguien o algo se encargan del descubrimiento.
Nunca guardes ni el rencor ni el pasado,
esos cofres no se pudren
y cuando salen flotando, aunque parezcan luz,
solo son rostros que se perderán como las ceremonias.

Del libro LA Pasión Del  Ignorante, editado por 
Ediciones Hoy no he visto el  paraíso. Edición y creación 
por Margarita G Alonso.


domingo, 20 de marzo de 2016

AGUSTIN LABRADA AGUILERA, POEMAS



EL RASTRO DE LOS ÁNGELES


¿Quién tiene el as de oro?,
¿quién la ruta precisa
donde darán las buenas noches
sin que la barra el humo?

Todo fluye hacia un fin y crea la nueva ausencia.
No podemos asir nuestra fortuna,
traducir santo y seña en múltiples reinados
si hasta vencer nos deja un gesto ocre.

¿Adónde voy tras el rastro de los ángeles?
¿De qué vale fundar una cabaña,
una familia y una oración que pronto olvidaremos?
Ahí se asienta la fe como arca de polen,
sucesión de escenas insondables,
rescatadas un día por el vino.

Entonces la libertad se vuelve barco,
una extraña ciudad con otra llave,
Odiseo hacia una mujer de niebla.

Entonces la libertad es un jardín
para romper su grito contra el muro.

lunes, 29 de febrero de 2016

ARMANDO AÑEL, POEMAS




UNA VEZ MÁS EL ICEBERG


en medio de los desatinos
un montón de hielo, sombra petrificada
un gaznatón de hielo, un puñetazo
vapor de agua que se enciende
y se adormece y se licúa

la extenuación de estar de pie pidiendo el último
en esa plataforma de nieve
como un guante, un gaznatón, una pedrada
como la niña
sin los dedos de las manos
como la ilustración frente a la niña
incapaz de pasar página

en medio de las lamentaciones
una montaña de hielo, una tribuna blanca
sin banderas ni ovaciones ni estremecimientos
solo el pasado, solo la paradoja de seguir creciendo
desde abajo, más abajo
hacia abajo

lunes, 22 de febrero de 2016

ROBERTO ROCHIN SUÁREZ, POEMAS



RELOJES BLANDOS



Quebradizo el paisaje
De un espectro ya perdido,
Y grises los colores del cinabrio,
Que le canta.

Su tiempo es agua
Y su soledad aire.

Sus montañas gritan,
El sediento espacio,
Como los huesos que lloran
En medio de un desierto.

No es difícil,
Encontrar las ramas secas,
Arriba de un trapecio ambivalente,
O tableros parlantes
Confundirse con el viento.

No es difícil,
Encontrar...
"RELOJES BLANDOS"
escurrirse en sus trémulos instantes.

Ni difícil
Encontrar...
Pintadas, pestañas en ojos desbordados.

O,
Manecillas infinitas,
Que lleguen,
al cielo del placer.

Solo la roca,
(Extrañamente)
Perdida entre la arena,
Es la fantasmagórica presencia
De un alarde de misterio,
De un DALÌANO desierto milenario.

jueves, 18 de febrero de 2016

ARLEN REGUEIRO MAS, POEMAS DE SU LIBRO "EL HAMBRE DE LA PATRIA (1972: UNPLUGGED)", XXXIV PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “JUAN ALCAIDE”



El hambre de la patria (1972: Unplugged)



Amherst. Massachusetts. 19 de diciembre de 1848 / un distante silencio


Que tarde nos acoge el cierzo
cuando peldaño a peldaño caen las horas
y hay tras la ventana una migaja de voz
que desnuda su vuelo en transparencias

Nos ciñe la noche
con su gesto todo de ver lo indiferente
de estar cerca del álamo esperando

Cuando llegue el azul quiero estar viva
ser una pálida intimidad entre su mano y mi boca
un distante silencio

Déjenme sola aquí con su mirada
Donde hay un cierto sesgo de la luz[1]
que nada importa


____________________
[1] Emily Dickinson


miércoles, 10 de febrero de 2016

FÉLIX LUIS VIERA, SELECCIÓN DE POEMAS DE SU LIBRO LA PATRIA ES UNA NARANJA, PREMIO LATINA EN VERSO (ITALIA, 2010)



                                               

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Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos,
tan pobre nuestra despensa, nuestros escaparates y la madera de nuestras
puertas.
Pero en lo alto estaba la tribuna de donde salían lo mismo fieras que
gaviotas que los geranios del porvenir.
Hijo mío, tú sin calcetines, sin la pistola de agua que te hiciste grande esperando,
tu madre sin más techo que sus cabellos,
sin otra piedra en la mano que la certeza de la esperanza.
Tan pobres hemos sido,
pero quienes nos leían las cartillas
fabricaban búnkeres con el soldado de chocolate que tú, hijo, no tuviste,
con los calcetines que te trajo un líder
desde sus incandescentes reuniones europeas
adonde iban los líderes a recibir el cartabón, el compás
con que se fabricarían los esplendores de todos, entre ellos el tuyo, hijo mío,
que pasaste por la niñez sin alcanzar
el juguete que por otros decires tú soñabas.
Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos, madre
que por tu hijo diste la última uña que guardabas,
el pequeñito fuego restante de tus pupilas.
Tan pobres hemos sido,
pero todos tuvimos escuelas al pie de las flores
un médico en cada amanecer
un atleta que ponía tu nombre y el mío y el de todos
y el de la patria, el nombre de la patria,
en lo más alto de las colinas de todas las galaxias,
mas no bastaba:
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de conos
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de estrellas partidas
hemos bebido furtivamente la sangre del hermano
hemos negado la patria a aquellos que también la amaban
hemos hecho de la patria un sudario de discursos
una Pena de Muerte eterna
un zoológico donde no hay raros animales.
Perdóname, patria,
perdóname dorada naranja de la patria
perdóname porque yo también asesiné a la patria en nombre de la patria
yo también firmé el decreto donde hacía a todos los hombres iguales,
donde cada hombre respiraría el mismo oxígeno, la misma cantidad, a la hora
misma,
yo también hice el giro de la hipérbole a la izquierda
hasta que el brazo de la patria se hizo trizas.

Perdónenme, mujer, hijos míos, patria:
tan pobres hemos sido,
nunca hemos tenido una pecera
también por mi culpa,
perdónenme hoy esta amargura, esta franqueza.

lunes, 1 de febrero de 2016

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA, LA CARNE DE LO ETERNO, SONETOS...

En el presente conjunto de sonetos escritos por José Tadeo Tápanes Zerquera encontrará el lector el impacto de la legítima poesía. Captará, apenas haya consumido algunas de las piezas aquí reunidas, la velocidad y temperatura del lenguaje lírico genuino: sentirá cómo van las palabras avanzando portentosamente en la corriente silábica hasta que al término de las estructuras redondean su curso representativo y ofrecen imágenes de una brillantísima destreza, en las que parece que el lector entra directamente en el mundo interior del que habla. José Tadeo Tápanes Zerquera con este magistral catauro de sonetos sitúa para siempre, y a buena altura, en la fusión adecuada de lo culto y lo popular, su anillo de oro personal dentro del arca dinámica de la poesía cubana.

Roberto Manzano

miércoles, 27 de enero de 2016

JUAN CALERO, PADRE NUESTRO EN EL EXILIO Y OTROS POEMAS...

         

                 TESTIMONIO DEL SOLDADO DESERTOR



A los estigmatizados y humillados de por vida, en las UMAP


Un día me negué a que el fuego ardiera por el resto de mi vida.
Y fui olvidado, como se olvida tarde o temprano a los héroes.
No es posible latir, como otro madero cualquiera, sin ritmo
o mejor digo, con el mismo ritmo de otro madero cualquiera.
Primero amanecemos en el brocal para luego tallar los tuétanos
donde los pinos inventan su mito entre tanto ruido.
Una razón se sienta tras el eterno cadalso
donde nadie pregunta, ni se explica.

lunes, 25 de enero de 2016

FRANK DIMAS, POEMAS

(Poema de la Creación)


Yo removí  los sueños aletargados
de tu virginidad consentida, doliente,
hecha de musgo y polvo,
                            de lava seca.
Junté cada fragmento de tu vida                           
en tus ayeres sombríos,
y los puse a la luz de mis ojos.
Con mi voz calenté tu travesía en el tiempo,
levanté la dunas de tus pechos,
tallé  las aves en la marisma de tu vientre,
aves que volaron como lengua de aire
al paraíso de tu nuez.
Brotaron raíces frescas en tu selva,
y en la espuma de mis dientes
sentí el olor del árbol de la vida.
Besé tus pies para que no volaras,
mordí tus plantas para anticipar su rastro.
Por eso te persigo en las mañanas,
blancas como el instinto
de mis dientes homicidas.
Por eso prefiero tu aves
clavadas  en mi espuma,                          
esta espuma  babeante, de lodo
cuando te beso en la tierra.

viernes, 22 de enero de 2016

ARÍSTIDES VEGA CHAPÚ, POEMAS INÉDITOS.

Los otros destinos



Soy quien regresa
después de alisar la Isla sobre las brazadas del océano.
Había permanecido toda una mañana bajo la húmeda sombra
de empinada palma,
con una ligera inclinación de la cabeza,
apenas imperceptible
hacía el lado en que las lomas se tornan tan azules como el mar,
disfrutando de la quietud con que desciende el sol
hasta cimentar la tierra apisonada durante siglos.
Al mediodía me dispongo a estacionarme del otro lado
de la línea divisoria
en que se acomodan los pasajeros, atento a una señal
para aproximarme al ventanillo,
cristal blindado tras el cual alguien me observa atento,
confisca mis ojos
los de mirar con cierto resentimiento,
los del otro rostro expuesto tal y como si fuese el verdadero.
Me dejo tomar una foto, las huellas dactilares,
primero los dedos juntos para finalmente exponer el dedo índice.
Voy y regreso sin recordar mi nombre,
sin la certeza de quién he sido
como si al emprender un viaje quedara sin pasado.
Un pasado inquietante en que uno se asedia a sí mismo.
Digo cualquier nombre, cualquier fecha de nacimiento 
de mis padres ya muertos,
digo quién he sido con voz de ventrículo
y obtengo por premio continuar, poder acceder a la salida
pisando una alfombra acolchonada, equilibrando el gorrión
que resguardo en la palma de mi mano.
No sé qué hacer con el ave,
ni si debo tomar a la derecha o a la izquierda
de un largo pasillo de escaleras que mueve la electricidad.
La salida no está expuesta a simple vista
y el silbido de los aviones interfiere el cono de luz
bajo el que me he sentido protegido.
Sigo el ruido de los autos 
vibrando a mis espaldas sobre un liso pavimento
que en la madrugada unas máquinas fregadoras han dejado prolijo.
Detrás de la sombra que proyecto
se manifiesta el perturbador sonido de la velocidad,
sin intermitencias, de uno a otro lado
como si buscaran el extremo contrario
al que me he estacionado
sin hurgar en el mapa de mi memoria.
La saliva flota en mi boca vacía
y la lengua mide la profundidad
de la catatumba en que protejo las palabras.
Observo absorto cuando se detiene frente a mí,
con miedo de quedar sin palabras para siempre,
sin merecer ningún recuerdo.
No es que esté acostumbrado al silencio
sino a otros sonidos más ríspidos.


A Juan Carlos Valls.

viernes, 12 de junio de 2015

PAISAJE SINGULARMENTE INTRASCENDENTE, UN POEMA DE JOAQUÍN GÁLVEZ





















Fragancia de hollín, partitura del ruido, protuberancia tatuada

(acaso un alma a la que ningún médico diagnosticó un chancro).

El selfie en plena avenida (Oh Andy Warhol: una estatua de 15 minutos (remedio santo).

Mientras atravieso la multitud, rozo el antebrazo de algún homicida

–definitivamente, se necesita un corazón en el azar para sumar vida–.

Nos inventamos un oficio, pero se nos llenó de aire la cabeza y el bolsillo.

Vanidad de vanidades:

perpetuarle el olvido a la memoria de nuestros pasos en el corredor (sin fin)

de la muerte.

Come, bebe, copula, procrea, canta, baila, reza, medita, lee, piensa, aprende

(¿ama u odia; crea o

 destruye; el bien o el mal?): ¿somos felices?

Después de tantos siglos, sólo descubrimos que avanzamos hacia el origen:

somos los únicos dioses de nuestro propio albedrio.

Como ese transeúnte que en su IPhone lee People Magazine,

cada cual determina su propio paraíso:

cada cual engendra su propio infierno.

En el nombre del milenario pergamino en que rejuvenezco,

os debo cierta epifanía.

Erosiono el lugar común,

aunque sólo sea una manera de mitigar mi eternidad en la tumba.





Derechos reservados © Joaquín Gálvez, 2015





Joaquín Gálvez (La Habana, 1965). Poeta, ensayista y periodista. Se licenció en Humanidades en la Universidad Barry y obtuvo una Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad del Sur de la Florida. Ha publicado los poemarios "Alguien canta en la resaca", "El viaje de los elegidos", "Trilogía del paria" y "Hábitat", este último con Neo Club Ediciones. Coordina el blog y la tertulia La Otra Esquina de las Palabras. Reside en los Estados Unidos desde 1989.

domingo, 18 de agosto de 2013

LA BÚSQUEDA DEL PRESENTE: PALABRAS DE OCTAVIO PAZ AL RECIBIR SU PREMIO NOVEL DE LITERATURA.



 Por Octavio Paz

Comienzo con una palabra que todos los hombres, desde que el hombre es hombre, han proferido: gracias. Es una palabra que tiene equivalentes en todas las lenguas. Y en todas es rica la gama de significados. En las lenguas romances va de lo espiritual a lo físico, de la gracia que concede Dios a los hombres para salvarlos del error y la muerte a la gracia corporal de la muchacha que baila o a la del felino que salta en la maleza. Gracia es perdón, indulto, favor, beneficio, nombre, inspiración, felicidad en el estilo de hablar o de pintar, ademán que revela las buenas maneras y, en fin, acto que expresa bondad de alma. La gracia es gratuita, es un don; aquel que lo recibe, el agraciado, si no es un mal nacido, lo agradece: da las gracias. Es lo que yo hago ahora con estas palabras de poco peso. Espero que mi emoción compense su levedad. Si cada una fuese una gota de agua, ustedes podrían ver, a través de ellas, lo que siento: gratitud, reconocimiento. Y también una indefinible mezcla de temor, respeto y sorpresa al verme ante ustedes, en este recinto que es, simultáneamente, el hogar de las letras suecas y la casa de la literatura universal.

miércoles, 17 de octubre de 2012

WILLIAM FAULKNER: PALABRAS DE UN POETA.


Por William Faulkner


Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía. De manera que esta distinción es mía solo en calidad de depósito. No será difícil encontrar, para la parte monetaria que extraña, un destino acorde con los elevados propósitos de su origen.


Pero también me gustaría hacer lo mismo con el renombre, aprovechando este momento como pináculo desde el cual me escuchen los hombres y mujeres jóvenes que se dedican a la misma lucha y afanes entre los cuales ya hay uno que algún día se parará aquí donde yo estoy.