lunes, 29 de febrero de 2016

ARMANDO AÑEL, POEMAS




UNA VEZ MÁS EL ICEBERG


en medio de los desatinos
un montón de hielo, sombra petrificada
un gaznatón de hielo, un puñetazo
vapor de agua que se enciende
y se adormece y se licúa

la extenuación de estar de pie pidiendo el último
en esa plataforma de nieve
como un guante, un gaznatón, una pedrada
como la niña
sin los dedos de las manos
como la ilustración frente a la niña
incapaz de pasar página

en medio de las lamentaciones
una montaña de hielo, una tribuna blanca
sin banderas ni ovaciones ni estremecimientos
solo el pasado, solo la paradoja de seguir creciendo
desde abajo, más abajo
hacia abajo

lunes, 22 de febrero de 2016

ROBERTO ROCHIN SUÁREZ, POEMAS



RELOJES BLANDOS



Quebradizo el paisaje
De un espectro ya perdido,
Y grises los colores del cinabrio,
Que le canta.

Su tiempo es agua
Y su soledad aire.

Sus montañas gritan,
El sediento espacio,
Como los huesos que lloran
En medio de un desierto.

No es difícil,
Encontrar las ramas secas,
Arriba de un trapecio ambivalente,
O tableros parlantes
Confundirse con el viento.

No es difícil,
Encontrar...
"RELOJES BLANDOS"
escurrirse en sus trémulos instantes.

Ni difícil
Encontrar...
Pintadas, pestañas en ojos desbordados.

O,
Manecillas infinitas,
Que lleguen,
al cielo del placer.

Solo la roca,
(Extrañamente)
Perdida entre la arena,
Es la fantasmagórica presencia
De un alarde de misterio,
De un DALÌANO desierto milenario.

jueves, 18 de febrero de 2016

ARLEN REGUEIRO MAS, POEMAS DE SU LIBRO "EL HAMBRE DE LA PATRIA (1972: UNPLUGGED)", XXXIV PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “JUAN ALCAIDE”



El hambre de la patria (1972: Unplugged)



Amherst. Massachusetts. 19 de diciembre de 1848 / un distante silencio


Que tarde nos acoge el cierzo
cuando peldaño a peldaño caen las horas
y hay tras la ventana una migaja de voz
que desnuda su vuelo en transparencias

Nos ciñe la noche
con su gesto todo de ver lo indiferente
de estar cerca del álamo esperando

Cuando llegue el azul quiero estar viva
ser una pálida intimidad entre su mano y mi boca
un distante silencio

Déjenme sola aquí con su mirada
Donde hay un cierto sesgo de la luz[1]
que nada importa


____________________
[1] Emily Dickinson


miércoles, 10 de febrero de 2016

FÉLIX LUIS VIERA, SELECCIÓN DE POEMAS DE SU LIBRO LA PATRIA ES UNA NARANJA, PREMIO LATINA EN VERSO (ITALIA, 2010)



                                               

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Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos,
tan pobre nuestra despensa, nuestros escaparates y la madera de nuestras
puertas.
Pero en lo alto estaba la tribuna de donde salían lo mismo fieras que
gaviotas que los geranios del porvenir.
Hijo mío, tú sin calcetines, sin la pistola de agua que te hiciste grande esperando,
tu madre sin más techo que sus cabellos,
sin otra piedra en la mano que la certeza de la esperanza.
Tan pobres hemos sido,
pero quienes nos leían las cartillas
fabricaban búnkeres con el soldado de chocolate que tú, hijo, no tuviste,
con los calcetines que te trajo un líder
desde sus incandescentes reuniones europeas
adonde iban los líderes a recibir el cartabón, el compás
con que se fabricarían los esplendores de todos, entre ellos el tuyo, hijo mío,
que pasaste por la niñez sin alcanzar
el juguete que por otros decires tú soñabas.
Tan pobres hemos sido, mujer, hijos míos, madre
que por tu hijo diste la última uña que guardabas,
el pequeñito fuego restante de tus pupilas.
Tan pobres hemos sido,
pero todos tuvimos escuelas al pie de las flores
un médico en cada amanecer
un atleta que ponía tu nombre y el mío y el de todos
y el de la patria, el nombre de la patria,
en lo más alto de las colinas de todas las galaxias,
mas no bastaba:
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de conos
hemos bebido nuestra propia sangre en forma de estrellas partidas
hemos bebido furtivamente la sangre del hermano
hemos negado la patria a aquellos que también la amaban
hemos hecho de la patria un sudario de discursos
una Pena de Muerte eterna
un zoológico donde no hay raros animales.
Perdóname, patria,
perdóname dorada naranja de la patria
perdóname porque yo también asesiné a la patria en nombre de la patria
yo también firmé el decreto donde hacía a todos los hombres iguales,
donde cada hombre respiraría el mismo oxígeno, la misma cantidad, a la hora
misma,
yo también hice el giro de la hipérbole a la izquierda
hasta que el brazo de la patria se hizo trizas.

Perdónenme, mujer, hijos míos, patria:
tan pobres hemos sido,
nunca hemos tenido una pecera
también por mi culpa,
perdónenme hoy esta amargura, esta franqueza.

lunes, 1 de febrero de 2016

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA, LA CARNE DE LO ETERNO, SONETOS...

En el presente conjunto de sonetos escritos por José Tadeo Tápanes Zerquera encontrará el lector el impacto de la legítima poesía. Captará, apenas haya consumido algunas de las piezas aquí reunidas, la velocidad y temperatura del lenguaje lírico genuino: sentirá cómo van las palabras avanzando portentosamente en la corriente silábica hasta que al término de las estructuras redondean su curso representativo y ofrecen imágenes de una brillantísima destreza, en las que parece que el lector entra directamente en el mundo interior del que habla. José Tadeo Tápanes Zerquera con este magistral catauro de sonetos sitúa para siempre, y a buena altura, en la fusión adecuada de lo culto y lo popular, su anillo de oro personal dentro del arca dinámica de la poesía cubana.

Roberto Manzano