viernes, 12 de junio de 2015

PAISAJE SINGULARMENTE INTRASCENDENTE, UN POEMA DE JOAQUÍN GÁLVEZ





















Fragancia de hollín, partitura del ruido, protuberancia tatuada

(acaso un alma a la que ningún médico diagnosticó un chancro).

El selfie en plena avenida (Oh Andy Warhol: una estatua de 15 minutos (remedio santo).

Mientras atravieso la multitud, rozo el antebrazo de algún homicida

–definitivamente, se necesita un corazón en el azar para sumar vida–.

Nos inventamos un oficio, pero se nos llenó de aire la cabeza y el bolsillo.

Vanidad de vanidades:

perpetuarle el olvido a la memoria de nuestros pasos en el corredor (sin fin)

de la muerte.

Come, bebe, copula, procrea, canta, baila, reza, medita, lee, piensa, aprende

(¿ama u odia; crea o

 destruye; el bien o el mal?): ¿somos felices?

Después de tantos siglos, sólo descubrimos que avanzamos hacia el origen:

somos los únicos dioses de nuestro propio albedrio.

Como ese transeúnte que en su IPhone lee People Magazine,

cada cual determina su propio paraíso:

cada cual engendra su propio infierno.

En el nombre del milenario pergamino en que rejuvenezco,

os debo cierta epifanía.

Erosiono el lugar común,

aunque sólo sea una manera de mitigar mi eternidad en la tumba.





Derechos reservados © Joaquín Gálvez, 2015





Joaquín Gálvez (La Habana, 1965). Poeta, ensayista y periodista. Se licenció en Humanidades en la Universidad Barry y obtuvo una Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad del Sur de la Florida. Ha publicado los poemarios "Alguien canta en la resaca", "El viaje de los elegidos", "Trilogía del paria" y "Hábitat", este último con Neo Club Ediciones. Coordina el blog y la tertulia La Otra Esquina de las Palabras. Reside en los Estados Unidos desde 1989.

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