domingo, 3 de mayo de 2015

MARCO ANTONIO PANEQUE GAMBOA: SITIO DE ESTACIONES, SU PRÓXIMO LIBRO DE POESÍA.

















El aplastante TODO
posteridad del siempre construyendo los días
animal amaestrado de lo imposible
ausencia
orquestada en un futuro despojado de flores y rincones
simulacro de lo unánime
más allá de la misma inercia
que nunca fue inercia
porque otro movimiento la conmueve 
el TODO
contundentemente único
ocupa un espacio sinfín y otro punto encima del infinito
todas las maneras de la muerte
de la vida que elige ser siempre vida
o morirse TODA
una rima asonante
o un pájaro que siendo árbol
ahora es TODO PÁJARO también domesticado
un cauce que confluye en otro cauce
donde TODO se encuentra
y choca
y se mezcla
exclusivamente TODO
la ancestral alquimia del caos
de donde nace la NADA


Una canción me canta
celebra como perfección imposible 
la nota  que falta a la boca
Un poema me escribe
me pierde en los versos
me fractura en cristales encendidos
para dar vuelta a la piel e  iluminarla
Un cuadro me pinta
prolonga nervaduras  del infinito
en el sentido vertiginoso de un paisaje
donde la luz lo aventaja
Un lápiz me escribe
me dibuja labios en voz alta
la transgresión de ser el espejo
de otros labios abiertos
Una luna me hace menguar
en la salida necesaria de la noche
me arrebata  los últimos sueños por morir
los nidos que soportan los dioses del día
Un hombre me ama
en su punto más infinito de las diferencias
no entiende de
canciones
poemas
pinturas
lápices
ni lunas
pero su verbo es irrevocable
y levanta ese muro donde siempre me acorrala


Andaba de rostro en las plazas de la memoria
un día de ser rostro
de ser y hablar como rostro fabulario
con la primera palabra vertical de la boca
del verbo descalzo
de furia que puede brotar del fuego
de todo lo que calla
destierra el grito con el alma suspendida
prepara en los ojos el próximo atentado
comulgan posiciones intermedias
para arrinconar la voz en la topografía de un silencio
sin aristas
De cara obligada a sonreír en su propio follaje
de beso que respira su beso
su estar de arrinconar la boca
ser amado en la ventana
para que se multiplique o pierda la inocencia
el amor regrese
y ser el rostro sin relieves que siempre espera 



El problema


Y es que no quiero pensar en los muros
como diafragmas
como solo muros
límites de piedras entramadas
para separar el vértigo de respirar
de la lluvia suburbana y la catástrofe
No
en las mentiras con su singularidad cósmica
en la ciudad subterránea
que construye sus propios laberintos
en el permanecer intemporal del mar
su voz blanda profanando la orilla
El problema es el espacio sin la estática de los días 
el ir y venir unánime
detrás del romper que me sobrevive el sin sentido
el problema es el cristal
que hace clic sobre el verde y cambia la realidad
el problema es el color
el color


Y es que los muertos se lloran



Hasta la terrible hora
vendré desde  las multitudes
a otros les parecerá una herejía
comulgar con los cobardes
llorar junto a la estatua de Lenin
escribir un discurso apologético
a ese señor que se enciende 
como tambor buscando música a su paso  
aprobaciones domesticas con certificados oficiales
y es que cuando nace un muerto
aplaude el destino sus manos gloriosas
detrás un jardín improvisado de flores conmovidas
que no mueren como otras flores
llueven en las pupilas
su olor de rosas marchitas perfuma la memoria
habla de viejos muertos
de soledades y noches tristes
Morir es la osmosis forzada
de romper todo el treno que irrumpe
el octavo arte
desde la vida
hacia la vida
Morir en cualquiera de sus formas es morir
y los muertos se lloran con los ojos 
con las manos y la memoria
los muertos se lloran
se lloran y punto




Estado de límites
                                        



                                    Un salto al vacío
                                                    de quienes nos alejamos de los   
                                                    límites del agua  tal vez para siempre
                                                                                          Claudio Lahaba

I

Me susurró que había huellas en el río
que algunas tristezas habían naufragado
a la disolución
que signaron el agua con círculos
y hojas secas caían sin recuerdos
de árboles
de pájaros

II

En toda forma  de partir hay dolor
cada hombre es subsidiario de sus miedos
en alguna hora se reconoce lejos
tal vez para siempre forastero
la memoria puede ser la fruta que alimenta las bestias
la súplica de los días en la fiesta del nido
tan sencillo como un recuerdo
que no quiere ser más recuerdo de nadie
el olvido que incita en  acontecer
sin ángeles o estaciones
sin gaviotas ni ojos en lontananza
Y yo que insisto
me escapo de mi para cambiar de rumbo
me enseño a recordar que moría de canisteles
carretones cantando adoquines en la calle mayor
el alba:  

pan sobre el deseo
de incendiar las manos y atrapar el sol en el bolsillo
un día en  la fragancia del aire
que pueda tocar con las manos
de bandera enamorado con la estrella rompiéndome la frente
un día en Gólgota donde fui crucificado
donde resucité
en el nombre de todos mis recuerdos y mis muertos
para escapar a este paraíso




Para matar………..


Para matar al destino
mastica su cerebro
su sangre de animal tridimensional
ensaya sus ventanas
la felicidad aparencial de alguien que construye
sueños sin jaulas
flores para la última batalla
Despierta vertical
imposible de miedos 
más que esa línea causal
que se detona como ciertas líneas suicidas
Reserva el hoy
el elogio de perseguir la felicidad
desaforadamente
cotidianamente
desesperadamente 



Primavera
   

No maldigas las flores tras los vidrios
disimula agazapado
donde puedas amoblar tus ojos
con la inaudita geometría de colores
no tales la primavera
ni intentes desarmar sus matices de eclosión
El fanal inviolable de la luz
es una estampida de anuencias estivales
el tiempo construido por los espectros de los jardines
su promesa más fiable es la hora del limonero
constelación de la tarde
como paisaje huidizo de puntos amarillos
No interrumpas al zorzal
su pecho gotea
inundado en voces de sonidos ajenos
saborea su canto de un mordisco
su sueño estepario   
sus alas caminando el viento del este
No derribes la primavera
ni prendas flores en el asfalto
la nieve pulsa tu aire como hijo prodigo
no escupas el vidrio
disimula agazapado
donde  puedas amoblar tus ojos
hasta que el invierno  pise tu espalda


 Marco Antonio Paneque Gamboa, nacido en la ciudad de Manzanillo, Cuba en 1971. Dr. en Medicina graduado en 1995 en la universidad de Granma. Reside en Rio Gallegos, Provincia Santa Cruz, Argentina.
Vinculado desde joven al movimiento literario de su ciudad natal. Galardonado en varios concursos universitarios.
Premiado en el concurso Poesía de Amor en  1998 en Manzanillo.
Mención de honor en el XLII Concurso Internacional  de Poesía y Narrativa “Unidos por la Palabra” que convocó el Instituto Cultural Latinoamericano en el 2014 en Argentina con poemas publicados en dicha antología.
Vinculado al movimiento literario de la ciudad de Río Gallegos, Argentina donde reside actualmente.  La presente seleccion pertenece a su libro de poesia Sitio de Estaciones, de próxima aparición  por la Editorial Blackdiamondeditions.


Derechos reservados  © Marco Antonio Paneque Gamboa, 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario