martes, 24 de marzo de 2015

EL RUIDO Y LA FURIA DE WILLIAM FAULKNER


"La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada"
Escena 5, quinto acto, de Macbeth.


William Faulkner fue uno de los escritores más influyentes del siglo XX, no sólo dentro de la literatura estadounidense -como miembro destacado de la generación perdida- sino también entre los novelistas y cuentistas del llamado "Boom Latinoamericano", como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, por citar a otros dos premios nobel de literatura. El ruido y la furia es tal vez su novela más famosa y controversial, razón por la cual la hemos escogido para esta reseña. El argumento de El ruido y la furia, de William Faulkner Relatar de forma cronológica la historia que se teje en El ruido y la furia es un poco "traicionar" a esta novela y a su autor. En efecto, uno de sus principales atractivos es el uso de la anacronía, es decir, de saltos hacia el pasado y hacia el futuro, que obliga al lector a ir armando una especie de rompecabezas o "puzzle" hasta poder entender realmente la trama, su nudo y desenlace. 


No obstante, podemos señalar que se ubica en un pueblo cercano a Jackson, Missisipi, en el Sur profundo, entre 1910 y 1928, espacio físico y temporal de la familia Compson, cuya riqueza se ha ido viniendo a menos. Se centra en los cuatro hermanos que conforman la penúltima generación: Benjy, con un elevado retraso mental, Caddy, la hermosa y única niña, Quentin, sensible y atormentado, y Jason, práctico y a la vez amargado. La historia comienza con unos diálogos, el día de la muerte de su abuela, narrados en la persona de Benjy, cuya deficiencia mental le impide entender los sucesos a su alrededor, pero cuya descripción nos permiten comenzar a descifrar la trama. 

La segunda parte, que se retrotrae 18 años y es narrada por Quentin, nos descubre su terrible secreto: el amor incestuoso que siente por Caddy y su sentimiento de culpa. A lo largo de un día que pasa deambulando por Cambridge -pues ha sido enviado a estudiar a Harvard- nos desvela más claves sobre la historia. Quentin se suicida al final de esta jornada. 

El tercer capítulo lo narra Jason. Caddy ha tenido una niña ilegítima, que deciden llamar Quentin y que vive en la casa familiar con Jason y la madre de éste (el padre ha muerto). Caddy ha sido expulsada de la familia y ni siquiera se le permite ver a la hija. Jason trabaja en una tienda de provisiones y maneja las finanzas de su madre. En la narración refleja su simpleza y a la vez su frustración por su situación personal, quejándose de no haber sido enviado a Harvard como su hermano mayor. 

El cuarto capítulo es narrado en tercera persona, aunque también a través de Dilsey, la fiel criada afroamericana de los Compson. Quentin, una adolescente rebelde, termina fugándose con un titiritero, junto con 7.000 dólares que Jason ha ido ahorrando (en parte con las remesas que enviaba Caddy para aquella).Por último, Faulkner incluye un apéndice en el que explica la genealogía de la familia Compson, y lo que sucedió después de la huida de Quentin: la abuela muere unos años más tarde y Jason vende la casona familiar, para dedicarse a los negocios, e interna a Benjy en un sanatorio. El estilo y la técnica de William Faulkner en El ruido y la furia Existen varios aspectos que hicieron de El ruido y la furia una obra revolucionaria desde el punto de vista literario en su época y que marcaron tendencia. 

Por una parte la forma de tratar el pasado, presente y futuro como uno solo, desprovisto de orden, y que se basa en la concepción de William Faulkner de que el tiempo es percibido por cada persona de una manera diferente, no necesariamente en forma cronológica. En segundo lugar, la combinación de narraciones, en boca de diferentes protagonistas y, en consecuencia, con tonos distintos. Ello hace que la personalidad de aquellos se desvele de manera natural, sin que tenga que ser explicada por un narrador omnisciente. Por último, William Faulkner llena El ruido y la furia de innumerables simbolismos, que han sido interpretados de disímiles formas. Así, varios críticos ven alegorías bíblicas y otros señalan semblanzas con los personajes de William Shakespeare, por ejemplo. Él mismo título, que hace mención al pasaje de la escena 5, quinto acto, de Macbeth ("La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada"), ha sido objeto de diversas interpretaciones. 

El trasfondo de El ruido y la furia, de William Faulkner Se suele decir que en El ruido y la furia William Faulkner trata de describir la decadencia del Sur décadas después de que perdiera la Guerra de Secesión, a través de una rancia familia, cuya última estirpe incluye a un padre alcohólico, una madre depresiva, un hijo suicida, otro discapacitado mental, otro mediocre y una hija descarriada. De hecho, logra describir en segundo plano a la sociedad sureña de la época, la visión de ciertos blancos (Jason) sobre los afroamericanos, y la posición de éstos en dicha sociedad. Sin embargo, personalmente considero que El ruido y la furia refleja un enfoque existencialista, en el que Faulkner deja en claro la intrascendencia de la vida, más allá de las pasiones que pretenden darle relevancia, y que no son más que "ruido y furia".


Tomado de un sitio web….

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