miércoles, 6 de marzo de 2013

SONIA DÍAZ CORRALES. POEMAS INÉDITOS.



 
 
DOY FE

 

Tengo un naranjo

un limonero

y un roble frondoso

contradictoriamente orientados hacia el oeste

como dejando claro

que gustan más del sol cuando se pone.

El roble

desconfía

de los hombres que amanecen vencedores

como si el resto del día no contara.

El naranjo solo da sus frutos

sus frutos   sus frutos.

Y el limonero florece

como si supiera que necesito más

el olor empalagoso de sus azahares

que los limones que pueden comprarse en el mercado

 a un precio exorbitante.

Sueño un bosque

un roble     un naranjo    un limonero

la certeza

de que allí los insectos subirán los tronco

en una hilera  interminable

y siempre volverán a alborotar los pájaros

hacedores del aire

y los murmullos.

Si alguna vez he tenido algo más hermoso

más mío

con sinceridad no lo recuerdo.


 

 

LA VENTANA

 

He abierto la ventana

y no es la ventana de siempre

es una enorme ventana sobre el imparcial silencio.

Han venido a buscarme

pero no estaba

no estaba yo

sino otra mujer

que no sabe nada de mí,

—o prefiere no saber—.

Ella solo quiere asomarse a la ventana

ver cómo todo calla o habla

se vuelve caótico e inteligible.

Se dice a sí misma

que podría cerrar de golpe esta ventana

matar de golpe

a esa otra mujer

tan pálida

tan parecida a lo que quiere

tan absolutamente muerta.

 

 

 
ALMUERZO Y APOCALIPSIS

 

El pez,

que ahora se resigna

a ser solo un espinazo largo y apagado

muerto en el resto de la salsa,

en la leve hondura de la fuente

bajo el metal feroz de tu cubierto,

nos mira.

Apocalíptico tú

y yo apocalíptica,

—pero un poco menos—,

porque el mar cercano,

—en sí mortal—,     

esta vez me salva

de mis crisis de ausencia

de presencia ausente.

Ambos en el incuestionable apocalipsis del pez

que ya muerto y comido se resigna

como tú

y yo también,

—pero sin dudas menos—,

a seguir en este espacio reservado

a mirarnos,

a ver cómo nos miramos,

obstinadamente,

aun sabiendo que esto no habrá de cambiar nada

nada en absoluto de nosotros   

ni del resto del mundo.

 

 

 
CÍRCULOS DEL DESAMPARO

 

 
¿Quién escapa al desamparo?

¿Quién se mueve en círculos perfectos

concéntricos

dolorosos en su modo de expandirse

a mi alrededor?

Quizás sea que la muerte me contiene

me llena de pétalos bruscos

me convierte en una flor amoratada.

Quiero morir esta muerte como una mujer adulta

que no tiene nada que alegar

sin quejarme

sin resentir

sin dar detalles

de cuanto duele o compensa

sin decir

lo inútil que resulta.

 

 

 
COCINANDO UNAS PAPAS PERFECTAS

 

Estoy cociendo unas papas amarillas

perfectas

del país

y escucho que alguien se muere en Argentina

en alguna porción desértica de La Pampa,

alguien se muere en Marruecos

en el desierto del Sáhara,

alguien se muere en Colorado

en el desierto.

 Y yo sigo cociendo estas papas

que empiezan a deshacerse

a volverse imperfectas

mientras muero

en el desierto de los días.

 

 

TARDES EN LA CIUDAD

 

Hay unas tardes cálidas

unos días que doy por perdidos.

Y no me entiendan mal

son las tardes de amar sobremanera

de abandonarse al ocio del amor

hecho a contraluz

a contra toda circunstancia

contra el apremio del amor mismo

que no apremia

sino que se hace parte y absoluto

laxo hacer y deshacer.

Las luces de la ciudad se amalgaman sobre cansados amarillos

cansados de mis ojos

llenos del absoluto del amor

repartido en otros días cálidos

de amor silencioso

sin futuro

sin pasado

sin alma

solo cuerpo de amor y amor agónico

como sombras en la pared

que se proyectan sin sus cuerpos originales.

Amor diferente

que no habría probado nunca de no ser por la ciudad

y el absoluto

por los cuerpos que prescinden de ellos mismos

por ese amarillo afuera.

No me entiendan mal

en estos días

mi cuerpo se vuelve autónomo  independiente

casi raro.

 

 

 

SEGUROS DE VIDA

 

Me proponen una vida asegurada

por si la muerte

por si la dolorosa tarde se accidenta

o se tuerce

o se hunde con el yate que no tengo.

Nos venden

esta vida asegurada

y resulta tan sórdido

que no lloro

por si se les ocurre asegurarme las lágrimas

esas simples

íntimas gotas de tristes.

Pero nadie quiere asegurarme

que no habrá otra guerra

una de esas que llaman necesaria.

Nadie quiere

asegurarme el alma

a todo riesgo

por si se me quiebra

el alma intacta,

para cuando se cancelen todos los ruidos

y las seguridades terrenales.

Nadie quiere asegurarme

el después de esta muerte por inercia

el después inevitable

de la vida.

 

 

 

EMULANDO AL PEZ

 

Se mueve el pez

prisionero del agua

como asfixiado del agua

con su boquita entreabierta.

Y yo me muevo

prisionera de todo

asfixiada

como el pez.

 

 

 

FICHA DEL AUTOR

 

 Sonia Díaz Corrales. Es poeta y narradora. Nació en Cabaiguán, Cuba, en el año 1964 y reside en Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias.

Ha publicado:  Diario del Grumete (poesía), Taller Editorial Vigía, Matanzas, Cuba (1996), Diario del Grumete (poesía), Sed de Belleza Editores, Santa Clara, Cuba (1997),  Minotauro (poesía), La Habana, Cuba (1997), El hombre del vitral (novela),  Editorial Idea y Editorial Aguere, Islas Canarias, España (2010) y Noticias del olvido (poesía), Ediciones hoy no he visto el paraíso, Francia (2011)

Sus poemas aparecen en las antologías: Retrato de grupo, La Habana, (1989), Poesía infiel, Antología de jóvenes poetas cubanas, Editorial abril La Habana, (1989) Poetas del Seminario, Cuadernos informativos, Instituto Cubano del Libro, La Habana, (1992), Un grupo avanza silencioso, Universidad Autónoma de México, Ciudad de México, (1990), Poesía Cubana de los años 80, Ediciones La Palma, Madrid (1993), Antología de décimas, Centro de la Cultura Popular Canaria/Ayuntamiento de la Victoria de Acentejo/Caja Canarias, Islas Canarias (2000), Todo el amor en décimas, Editorial Benchomo, Islas Canarias (2000), Mujer adentro, Colección Mariposa, Editorial Oriente, Santiago de Cuba(2000), Puntos Cardinales. Antología de Poetas Cabaiguanenses. Parte I, Puente Colgante, Ediciones Ideas, Cabaiguán, Sancti-Spiritus, Cuba (2000), Como el fuego que está siempre, Editorial Consejo de Iglesias de Cuba, La Habana, Cuba (2009), Paisajes interiores, Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, México (2010). Antología de la poesía cubana del exilio, Aduana Vieja, Valencia, España (2011), El puente de los elefantes, Editorial El Barco Ebrio (2013), Bojeo a la isla infinita, Editorial Betania (2013)

Obtuvo el Premio Bustarviejo de poesía, de Madrid, el Premio América Bobia, de la Ciudad de Matanzas, Cuba y el Premio Abel Santamaría, de la Universidad de Las Villas, Cuba, así como menciones y reconocimientos en otros concursos en Cuba y el extranjero. Fue finalista del Premio Viaje del Parnaso (2008).

 

 


Derechos reservados © Sonia Díaz Corrales, 2013.

3 comentarios:

  1. Gracias sonia como siempre profunda y genial...un beso...

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  2. Gracias, muchísimas, un abrazo, Sonia

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  3. Gracias Mora, y tambien muchísimas Claudio

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