domingo, 30 de diciembre de 2012

ARIEL B. ACOSTA: EL DEVORADOR DE TIEMPO Y OTROS POEMAS.




 
Ariel B. Acosta Ulloa: Nacido en Cuba en 1979 y desde siempre interesado en la literatura, formó parte del taller especializado en preceptiva de la poesía "En el Vórtice de la Contemporaneidad", obtuvo el primer premio del Concurso Territorial "Zenón Rodríguez" en 2005 y ese mismo año el Consejo Nacional de Casas de Cultura le otorgó la Beca de Creación "Sigifredo Álvarez Conesa". Tuvo la ocasión de publicar poemas en la revista cultural cubana " El Caimán Barbudo " y en la revista digital "Calle B.". Algunos de sus textos fueron seleccionados para conformar la antología poética “El Libro de los Aforismos” (Editorial Mecenas, Cienfuegos, 2008). Recibió una Mención de Honor en el VII Concurso Anual de Relatos de la revista argentina Crepúsculo, en 2012, con el cuento “Mejor callar para siempre”.

Vive en Bélgica desde 2007 y administra un blog http://thetimeeater.wordpress.com/

 

 
“El devorador de tiempo” (I)

 

 
He respirado el aire hasta hartarme
Pisado la calle hasta hollarla con mis pretextos
Saboreado palabras corrientes
Palabras de amor   execrables o sublimes
He gastado los árboles fieros   las mareas vastas
El hormigón de las cuevas   el tumultuoso andar de lo humano
Todo con mi mirar hambriento de horas
He muerto los abrazos con mi olvido
Los rostros   vaciados de su luz
Han ido a parar al desván de mi cabeza
He consumido la línea del tiempo como una golosina
Todo lo que fue me alimentó
El día en su ocaso digerí
El futuro me espera como una mesa repleta
 
 

"El devorador del tiempo" (II)

 

Existo en una ciudad donde el tiempo es el mar
y puede beberse en una espera interminable
como un té donde hierven los minutos
las dunas y los rincones cenagosos de la memoria
 
El tiempo se hunde en mi boca
manso como una flor envenenada
El pasado tiene regusto a fierro
calcina el paladar con sus morriñas
 
El presente se digiere mejor
con su sabor de torres que apuntan al futuro
Su laberinto de lenguas
Sus máquinas humanas
Sus abismos
Sus colores contaminándose mutuamente
La circulación exhaustiva de peces poderosos
Los niños devoradores de tiempo
Las luces y la inmediatez
 
El futuro queda siempre en mi espalda
como un cofre sumergido
Viro el rostro ávido
(respondiendo al llamado absoluto)
Lo transformo en pretérito
Y lo devoro
 
Existo en la ciudad doblada sobre el agua
Mirándose en otra ciudad de mi memoria
y en otra de mi estómago

Mi angustia
mi deseo
Tengo un monumento para cada órgano

cada esperanza
Habitado por el hambre inconsolable del minuto
Una marea que sepulta el vuelo de los años

 

"Espejos"

 

 
I

La ciudad no me dice nada
Me muestra sus huesos nada más
Su piel ceniza
Esta ciudad fue un incendio
lo intuyo en sus cicatrices silenciosas
adivinadas bajo los llantos de los trenes
la percusión de los pasos
Pero sus torres enjutas no hablan
No sé cómo puedo escribir una elegía
porque esta ciudad no se muere
Ni una oda
porque esta ciudad no me conoce
Calla
y en sus labios cerrados yo no estoy
 

 
II

La ciudad me condenó al mar
Aquella ciudad violada
muerta en la memoria
rutilante
gaseiforme
Ardiente como un infierno
se despidió agitando sus pañuelos blancos
o eran nubes atrapadas en las antenas caza rayos
Algodones que comían los gatos cantores
sábanas que parían las ventanas
Aquella ciudad
fue concebida para la ruptura   el exilio
Sus casas fueron siempre un recuerdo
Sus habitantes   un sacrificio
consumidos por las llamas del polvo
Sus calles espejeaban como ríos
desembocando en un reflejo de mí mismo
 

 
"Maitines"

 
Ciudad de carozos
Tu maqueta ojival se desparrama al infinito
Sobre la bruma del continente
con voz de trenes que se desvelan
Anuncias el día que muerto ya   renace
Tus ojos cuentan el tiempo desde las torres
De la luna a los ojos de los perros
Que poseídos por ti ciudad vagan ansiosamente
exhumando con sus zancas tu esqueleto
Destapando tus iglesias como yedras
Tus escuelas como camuesos
Las moradas   los bazares   las subastas
las glorietas   los fortines   los inmigrantes
Todo surge indolente del fondo del olvido

Un tranvía corta la niebla como un pez
Se acerca braceando la bestia de hierro
para engullir mi cuerpo sumiso
Mi alma trashumante se torna opacidad
Desunido a tu belleza mujer difunta
perdiste los labios para tocar el mar

Rebelde ante tu poder ciudad amodorrada
te ruego consumas tu bostezo y liberes el día

Bruselas, 2011

 

"Creación"

 
Las palabras de un lado cuajan con las del otro
moldeando los muros de una torre
La ciudad ojival se atreve en mi garganta
talluda como un bosque erizado
trascendente como el mar

de palabras
que bebí de otros constructores
que hablaron mundos   hemisferios señeros
Soy el germen que sustrae de la tierra
esos símbolos legados
para edificar desde lo interno
atalayas tajantes como huesos que perforan la materia
transformando cada salida en una boca
cohabitando con la sangre del nacimiento
Oh! tienen que salir de alguna manera

las coplas de lo nubloso
hasta la albúmina mañana
Yo sé que esta caballería pérfida
hollando mis costados
terminará por romperme las tripas
de donde brotarán con denuedo
las viviendas   las puertas
las plazas   todo un pueblo
Una raza y después otra
Soy la marga
mis órganos son rizomas poblados

de pequeñas palabras verdes
Ansiando la lluvia   husmeando en mis angustias
los días en que las alegrías se amodorran
para subir como nubes embarazadas
y condensarse en el cielo de mi boca
Afluir por la punta del lápiz   pegar con saña
atizando el teclado en mi frente
Destilar por mi nariz
hasta que sólo vea palabras
En mis ojos palabras que nombran lo visible
Mis oídos perciben palabras

murmuradoras partes del mundo
Mis dedos   mi piel entera absorbe las palabras
Me cebo con palabras
Tengo dipsomanía de palabras
Con palabras doy pasos
En floras que dialogan
El viento patalea
La ciudad ha sido rematada
Calles y tranvías
Donde todos hablan
Rubrican efemérides y versiones
Certezas y versiones
Cantos   piedras   laberintos
Entre tanta cosa por articular
Yo el vergel
El venero
El cieno
Yo surtidor quejoso de este universo

 

"Lamento"

 
Ando sobre el campo sembrado de armazones
y me alimento de las horas que cruzan el humo
de la visión de los cuervos fornidos
La dicha mustia del final de una batalla
el solitario lamento de un moribundo
el primero del alma nueva
El paso dilatado y prodigioso de las estaciones
desde la matriz orgullosa / hasta la arena clueca
Esta es mi comida / la espera
el sol crujiente / los discursos en blanco
la geometría de las muchachas / los montes de hormigón
las palabras   los sonidos que salen
al exprimir la memoria
 
Ando y mejoro el corazón con tanta herida
Qué clase de dios sería si ignorase
los rostros nacidos de las piedras
No del jaspe glorioso
sino del polvo asfaltado
La soledad compacta
la sangre   el fuego   la piel de la desgracia
la aleación palpitante del cañón / mestizo de trueno y terquedad
El hambre con sus vasos engorrosos
su carne incurable   su esqueleto fotográfico
sus ojos recurrentes y distantes
Todo entra en mi estómago
Soy egoísta / escribiendo
y escribiendo
Devorando el dolor
ajeno

 

"Encuentro"

 
Por qué no decir que su corazón era de piedra
Una hermosura tallada en forma de amapola
que movía los sentimientos por todo su cuerpo
como lo hubiese hecho en su lugar
uno de carne
Mujer de pecho adusto
qué guante de metal profanó tu ayer
qué cólera el destino vertió sobre tus alas
por qué tus ojos tan desecados
tu mano insoluble
como de quien ha caminado entre las penas
de un largo sendero misterioso
prohibido a los mortales
 
Por qué no decir que sus ojos
me ponían a llorar si me miraban
 
 
"Resumen"

 
Todavía soy el mismo / sigo amando la soledad
aunque la traicione con el resto
donde me integro / al ruido de este mundo sin fin
Regreso a buscar a mi amante
como un adicto a la calma
En un rincón sigo tirado
aunque no en el mismo sitio
-quiero decir-
lejos de mi origen / después de todo el tiempo
sigo profanando la hoja estéril
 
 
"Punto medio"

 
Algún pedazo de historia me pertenece
un poco del mundo hay en mí
he dejado mi marca en el corazón de algunos
gente de paso / otros que quedan
enemigos infieles / hermanos desaparecidos
Alguna esquina de la vida he gastado
con mi constante fuga / con mi andar sobre las olas
he saboreado el amor / he engendrado hijos
he visitado ciudades para interrogar torres y calles
y la memoria avara de las piedras
He leído una horda de libros
que se alejaron escapando de mi mente hibernal
No sé quién soy / pero he hecho lo posible
para no preocuparme por esa tontería
Los años ahora saltan más de prisa el portón
como corderos que invitan al sueño de Caronte
 
El dilema es no cerrar los ojos
antes del momento.
 
 
Derechos reservados © Ariel B. Acosta
palabrasescritaspordentro.blogspot.com

 

    1 comentario:

    1. Escribir es sentarse a recordar, ir ordenando la memoria de manera, que los instantes se eternicen en la arquitectura de las palabras. Luego germinan las imágenes, los mares tumultuosos de la aurora y la noche: el poema. Esta fecundidad es la que siento cuando leo los textos de Ariel B. Acosta, donde encontramos una voluntad de estilo poco común: la emoción de sentir que la poesía se reinventa constantemente, que puede surgir del trigo o de la nada, como una virgen húmeda, estremecida y nueva!
      Assef.

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