martes, 18 de diciembre de 2012

ALEJANDRA MADORMO: EL MISTERIO DE LA VOZ Y OTROS POEMAS.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ALEJANDRA MADORMO
 
Miembro del Grupo Literario Da Capo en Facebook. Lic. En Psicología, egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en diciembre de 1992
Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero Buenos Aires. Docente de los Seminarios Sigmund Freud, Jacques Lacan y Medicina Psicosomática de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, dictados en la sede y en las facultades de Psicología y Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

 

LIBROS PUBLICADOS

 
Psicoanálisis

Medicina psicoanalítica II
Actas de congresos
Clínica Psicoanalítica
La Depresión. Una enfermedad sin rostro
Las Patologías de Fin de Siglo

Poesía

Talleres de Poesía I
Eva Buenosayres
El misterio de la voz

 

 
ÚNICA  ATADURA

 
Escribo a mano
para no perder el pie,
naufragando  en tus orillas.

Vacía,
el viento sopla fuerte
agitando los fantasmas.

Escribo a mano
porque sí.
Para neutralizar tu ausencia,
y la ausencia de todos los que me amaron.

Mitigar la angustia:
Habitante, pesadilla
compañera.
Huracán de viejas voces.
Remolino.

Escribo a mano porque sí.
Y sobre esta herida abierta
trazo las letras de mi nombre.

 

LAS UVAS DEL DESTINO

 
 
Este destino de vivir
hace de mí,
prisionera.

Este destino de morir,
cada noche entre tus brazos
hace de mí,
esclava de tus besos.

No tengo dueño, y sin embargo..

Tengo un nombre
que sostiene mi piel entre palabras.
Sombras que bifurcan
a lo lejos
un pasado que no existe.

Esas noches,
vuelvo a nacer Mujer
entre las uvas del destino.

Horas me bifurcan
En otras
Que no soy.

Vivo y muero,
una vez más,
como el día,
la noche,
la  flor efímera de tu boca
en el adiós.

 

ESTUVE CON TU NOMBRE

 
Estuve con tu nombre.
Estuve en los intersticios de tu nombre.
Escribí una parte de tu nombre
en mis pupilas.
Tome aliento,
dentro de tu nombre.
Dibuje mil líneas divisorias
sobre tu nombre.
Imaginé tu rostro,
alrededor de tu nombre.
Construí mil historias
inventadas con  tu nombre.
Hice de las letras
canción de amor,
y fui lejos
buscando un horizonte.
Nombrarte,
mi único destino.
 

 
LAS    NAVES

 
Me asusta el vacío
en el que a veces
me  secuestro.

Congeladas las palabras
los pies se pierden a la  altura de los pies,
y la piel , amarilla,
cae a montones sobre el pasto
si no riego cicatrices.

La vida no tiene  mariposas de colores,
ni árboles de diana,
ni centauros a la hora de la siesta.

La vida, a veces,
acaricia con sus mieles,
su música de Chelo,
su idiotez de esperma derrochado,
su vientre de niños cantores.

Tiene oscuras pasiones, la vida.

Melodías canturreadas a solas,
insomnios como lluvias en torrente,
muertes ajenas, o cercanas,
muertes amigas,
muertes cotidianas.

También tiene hijos la vida.

Esos que llegan un día
y se instalan en tu casa - corazón,
esos que anuncian  un adiós pasajero,
y te regalan una manta
para que no enfríes tus pies,
mientras esperas, en tu sillón ,
la bienvenida.

Nunca aprendí la oración
que reza la tarde.
Pero tejí laberintos
sin espera de hilos, ni Ariadna.
Y también sembré algunas flores,
para acompañar el sendero de tu huida.
 
No sé bien
si un destino es la mitad,
o partir, 
siempre
una palabra verdadera.

Me empolvo la nariz,
dejo un hueco en la almohada,
y me voy.
Salgo de mí.

Algún día,
Ella volverá.

 

ESQUINAS

 
En una esquina cualquiera
a espaldas de la luz,
del camino ya trazado,
a espaldas de la muerte,
la barca del placer se aleja para siempre.

Nosotros,
apenas sobrios por la pena,
vagabundos con nombre,
en una esquina cualquiera de la cuidad,
esclavos del dolor, vivimos.

¿Quién dijo que la memoria es fábrica de olvidos?
¿Quién dijo: la niñez, una fábula de cuentos?
¿Quién dijo: yo no he muerto todavía?
¿Quién?

Y saltaron millones de cuerpos podridos
de historias mediocres,
de oficinas públicas,
de calles, de números,
de olores rancios,
Y vos y yo
perdidos en este extranjero país,
a punto de hundirnos
en voces
que no volverán jamás
a pronunciar la palabra Amor.

Metida en un saco de papas,
a media luz y sin quererlo,
tarareo un tango.
 

EN ESTAS TARDES

 
En estas tardes de cuencas vacías,
De gajos de amor por los rincones,
Ando con mi sombra a cuestas
Como viejo traje a rayas.

Prisionera,
Vago por antiguos corredores
Abriendo las compuertas,
Buscando en el relámpago,
En el destello de una lagrima dormida,
El alba de tus besos.
 
No hay vuelta atrás.
No hay andenes sin poblar
Ni columpios que no recuerden
Aquella plaza de mi barrio los domingos.

El hombre ya no puede más.
Ya no bebe su licor por las mañanas,
Ni lee los diarios en el café,
Ni circula en lápiz rojo el trabajo disponible.

El hombre ya no puede más.
No se levanta, no se apiada de los pobres,
De los niños.

Que haremos entonces, con el fuego?
Que haremos  con el viento huracanado
Que envuelve siempre los  destinos más humildes?

¿! Que haremos, digo, si hay Dios,
Con esta esperanza adormecida
En un regazo, sin luz
A la sombra de la hoguera?!

 

EL MISTERIO DE LA VOZ

 
Hubo jirones de luz
entre cadáveres.
Hubo infiernos
entre cuencos vacíos.
Y la nada
dando vueltas en redondo
mientras la araña golpeaba
su misma tela enmohecida
destejiendo verdades.
Ayer..

¡Qué éramos ayer
sino puntos vagos
en un cielo sin estrellas,
un cielo gris de escombros
bajo esta mísera tierra gastada
por la guerra!

Sin embargo,
yo busco la salida.
Invento historias con demonios
y hadas buenas
para tenerte en el misterio de la voz.

Yo sé que estás ahí,
bajo las piedras viejas del exilio.
Te siento mío, como siempre,
como entonces cuando jóvenes,
amábamos las tardes en Pompeya
Y leíamos historias de otros
bajo el árbol de la esquina.

Yo lo sé.
Esperas mi señal,
para no llegar nunca,
para estar presente en mí como memoria,
y desaparecer, al fin,
cuando confinen tu nombre
en una lápida,
para siempre.

 

SUEÑO MINERAL

 
Un día se agrega
a la memoria de mi sangre.
Busco en vano.
Ella gana por asalto
la partida.
Ella sostiene entre columnas de piel
el desatino.
Ella ama lo no sido
de la historia,
Nunca el llano suceder
de los días cotidianos.
Espera siempre la pendiente,
el abismo de un silencio,
la torpeza o el olvido.
Ella brota
de la grieta del alma
y guarda, entre sus dedos,
largas hebras de sueño mineral.



Derechos reservados © Alejandra Madormo 2005-2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 comentario:

  1. Querido amigo Claudio; agradezco de corazòn, esta gentileza tuya. Se ven hermosos los poemas aqui, entre tanta buena compañìa!.
    Tu pagina es una obra constante de trabajo hacia y para la Poesìa.
    un fuerte abrazo, desde Argentina-
    Alejandra Madormo

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