jueves, 27 de septiembre de 2012

JAMES JOYCE

Dicen que la Historia se conjuga con el sudor de las gentes, sus palabras y sus hazañas, anónimas, siempre. Dicen que la Historia es el engaño del tiempo, la jugarreta final del destino, sólo reservada a los más grandes. Dice la Historia que James Joyce nació en Dublín el 2 de febrero de 1882. Hijo del alcoholismo y la pobreza, hijo de la vieja Irlanda, del Dublín gaélico, del olvidado mundo de los gigantes, del tiempo ignoto.
James Joyce
Estudió en los jesuitas, recibió premios de poesía (que se gastó en invitar a una gran cena), bebió durante toda su vida, terminó sus días ciego y con varias úlceras... Unos dicen que fue el mejor escritor desde Homero, otros dicen que su pluma está más allá de este mundo, otros dicen que terminó loco, que su escritura es sólo un ejemplo de un hombre esquizofrénico. La Historia habla, y 1922 es la fecha en la que se publicó el libro más famoso del S. XX: Ulises.
Cuentan que Nora (su Penélope) y Joyce se escribían cartas muy subidas de tono, que estaba obsesionado con los fluidos corporales y el sexo, cuentan también que es un ateo profundamente religioso, un hombre culto de pésimo gusto, un irlandés universal.
La Historia, como bien dicen algunos, se escribe con la pluma de los anónimos, con el tenue caminar de Stephen Dedalus, Ajax, Leopold Bloom, Aquiles, Ulises... La Historia cambia el tiempo y convierte lo ignorado en texto, porque son las palabras la fuente última y primera del conocimiento. Más allá, sólo la muerte.
James Joyce es el escritor que, viviendo una vida en el exilio, convirtió la vieja Irlanda mítica en un universo estable y cambiante (Ulises), que describió la vida de las gentes de Dublín (Dublineses), que relató su propio nacimiento y condena (Retrato de un Artista Adolescente), que vivió una y mil vidas en el sueño de un beodo (Finnegans' wake).


James Joyce nació cerca de Dublín el 2 de febrero de 1882, en aquella añorada Irlanda de escasez y pobreza. Hijo de un padre alcohólico que fue perdiendo sus posesiones (escasas) a medida que su «problemilla» iba tomando tintes más dramáticos. El propio James no se libraría de esta pesada carga endogámica. Sus primeros años transcurren sin mayores altibajos en una ciudad a la que observa para nunca más perder de vista en su posterior exilio. La que un día fue prodigiosa memoria del autor se fijaba en todo, captaba cada detalle, en un mundo ya en formación, pero sin eclosionar.
Joyce comenzó con un libro de poemas de amor (Música de Cámara, 1907). Su siguiente obra, un fresco sobre la vida (Dublineses, 1914), ahonda en el concepto de «epifanía» (procedimiento literario de revelación interior a través de instantáneas de la vida, palabra, imágenes) que más tarde pasaría a llamarse «epiclesis» (forma más desarrollada de la «epifanía»). Dublineses es una colección de relatos, sí, pero es una novela en sí misma con un único personaje: Dublín.

Narrada en un inglés académico pero localista, Dublineses no es sólo un fresco de la vida en aquellos días, sino una novela que antecede al mejor Dos Passos (Manhattan Transffer). Las historias se entremezclan y los personajes desaparecen para volver a eclosionar con furia. Se trata de una curiosa mezcla entre el escritor que ha de llegar y el gran heredero de una tradición narrativa clásica (recordemos los movimientos realistas encabezados por Balzac). Joyce bebe de todos los estilos y practica todas las narrativas. Como más tarde haría en El Retrato del Artista Adolescente, la obra evoluciona lingüística y estructuralmente desde el primero de los relatos. Los personajes, espejos de la realidad sin contacto con ella, crean un universo ficticio de paralelismos. Aquellos que acusan a Joyce de haberse vuelto loco, sin embargo, encontrarán en Dublineses un ejemplo de inglés académico, pausado y reflexivo.
Más tarde, y esbozada anteriormente en Stephen el Héroe, comienza con las aventuras de Stephen Dedalus en Retrato del Artista Adolescente (1916). Surge el verdadero Joyce, cambiante, resultón, expresivo, abnegado, autontemplativo, un torrente verbal de tonalidades cambiantes. Es la historia de un chico, el mismo Joyce, que estudia en los jesuitas, que descubre la ética de Santo Tomás, que mira el mundo de los prostíbulos y desciende hasta el infierno de las palabras. Cinco capítulos en los que el lenguaje es el personaje principal y se convierte en la expresión del alma del héroe (Stephen Dedalus). Las palabras evolucionan junto con el protagonista, cambia, es inocente y vacuo al principio; profundo, filosófico y pedregoso en su desarrollo medio; pasional, etéreo, enamoradizo y vergonzante más tarde; libre y sincero cuando Dedalus llega al final de su camino: Joyce, ahora convertido en verdadero artista, está listo para escribir Ulises.
Retrocedamos en el tiempo. Nos encontramos con un Joyce que, según sus palabras, no sabía beber (por desgracia luego aprendió). El necesario proceso de distanciamiento con el que sería el principal personaje de su obra (Dublín) aún no se ha realizado. Estamos frente a un hombre por formar, aún recluso tras los grilletes familiares. Vive junto a unos amigos (inmortalizados más tarde en las ahora célebres escenas de la torre). En aquellos tiempos conoce a la que sería su compañera y madre de sus hijos Giorgio y Lucía: Nora Barnacle. Fue una relación difícil más por parte del escritor que de esta «señorita». Joyce frecuentaba burdeles y se emborrachaba constantemente, convocaba celosos fantasmas... Pero Nora Barnacle pasará a la historia de la literatura (quizá falsamente, cierto es) como la inspiradora del personaje de Molly Bloom en Ulises. Desde luego, parece cierto que la fecha en que acaece la acción de Ulises hace referencia a la primera cita de Nora y James (aunque otras voces más sensacionalistas señalen otras hipótesis).

Un día para una obra, una obra para la historia. Tras el reducido éxito de sus anteriores obras (pero que sin embargo le abrieron las puertas del mundillo literario) el autor se enfrascará en una de las obras más contradictorias del S.XX. Ulises es la historia de un día (16 de junio), en la que suceden pocas cosas, nada en realidad. Un par de amiguetes de taberna se juntan en un burdel, poco más sucede. La literatura clásica reducida a su más mínima expresión. Pero Ulises es también (como ya había hecho en Dublineses) la historia anónima de personajes sin interés en un enclave homérico (el título proviene de la inspiración en La Odisea). Los personajes lo observan todo y todo lo ven. El lenguaje es aquí el rey absoluto y el tirano aristocrático al servicio de un nuevo ser musical. Y es que hablar del estilo literario de Joyce es intentar describir una nota, impropio. Es el escritor sobre el que se han vertido ríos de tinta, y nadie ha dicho nada. Joyce comparaba el monólogo interior en el último capítulo de Ulises (Penélope) con el fluir de un río, que se entrega en una duermevela al sueño del mundo... El libro, concluye con la palabra más simple y compleja (siempre impropio e inabarcable en cualquiera de las traducciones al castellano): Yes... Sonoridad, música de nuevo... Alguien dijo que Ulises era música. El estilo de Joyce es por ello un estilo cambiante, imitativo y nuevo, reflexivo por el mismo nacimiento de la palabra, en su juego eterno.
Ulises (1922) es la obra de un hombre que abandonó Irlanda y es la obra del que jamás la abandonó. Es un retrato de la vida en aquellos principios de siglo (ya pasado, siempre presente), en el que dos personajes (el mismo Stephen Dedalus y Leopold Bloom) conviven a través de las peripecias de un día (bautizado posteriormente «El día de Bloom» o «Bloom's day»), 16 de junio de 1904, día en el que Joyce y Nora tuvieron su primera y fatídica cita (parece ser que en la primera cita, debido a su ceguera, se confundió de doncella y el encuentro no terminó demasiado bien). Ulises narra la vida de estos dos personajes en este día (y en menor medida de la esposa de Bloom, Molly). Mediante procedimientos varios se retratan pensamientos y acciones de estos dos hombres, imagen de juventud y madurez del propio Joyce. El libro es redundante y nunca repetitivo, nuevo y clásico en su estructura. Cada capítulo ahonda en una función del cuerpo humano y en un órgano, cada capítulo usa un procedimiento literario diferente, cada capítulo es un mundo, y el universo, en dos personajes, en dos culturas, en dos religiones (judía, Bloom, y católica, Dedalus). Se habla del uso del monólogo interior en las clases de literatura. Su uso, con el que concluye la obra, le da la inmortalidad al autor, mientras que si nos dejamos guiar por la obra (no por su exégesis) lo usa tan sólo como herramienta, una más, en el trabajo de mil procedimientos distintos, aún sin explorar, mil imitaciones de mil autores. Bajo el signo de Ulises está el admirado Ibsen y el propio padre Shakespeare, está Hedda Gabler (Molly Bloom) y Hamlet (Dedalus), está la filosofía tomista y está el imperativo categórico. Ulises es el retrato de la vieja Irlanda en su espejo universal, Ulises es el mundo.
Precisamente muchos lectores se quedan tan sólo en los juegos de palabras (actitud sin duda promovida por esa caterva de críticos ignorantes, muertos)... Leer a Joyce es entregarse a un mundo nuevo en el que hay que dejar atrás la propia historia para escribir la Historia. Leer a Joyce es caer en el meta-lenguaje, la meta-literatura, es sumergirse en el océano profundo de las palabras, hallar un significado nuevo en cada uno de sus significantes, perder la noción del tiempo y encontrar un segundo nuevo, una nota, una escala en cada nuevo capítulo.

Decenas de críticos trataron de explicar Ulises, cientos de ellos lo han intentado más tarde... Historia, historia... Ulises es una «obra escrita para tener entretenidos a los críticos durante cien años».
«He querido liberar a las palabras de su significado», decía el propio autor. Finnegans' Wake es el último y más genial de los libros de Joyce. Es la obra de la noche, del sueño, de las palabras sin significado, es la música. Incomprensible desde un punto de vista formal, Joyce deforma hasta el absurdo el lenguaje y lo recompone: Libro escrito en inglés... En español, latín, griego, italiano... Los dialectos son uno, es el lenguaje del hombre, universal, primigenio. El proceso de Ulises de descomposición continúa, se hace más y más profundo... El hombre, esclavo de la cultura, de la Historia, se libera por fin en un sueño desgarrador, explosivo y deformado. Es el sueño de un tabernero, inmoral, más allá de las reglas del lenguaje, de la literatura, de los siglos. Finnegans' wake es una paráfrasis bíblica y cabalística, es la historia de los gigantes míticos de Irlanda y el universo, el intento de un hombre ciego por ver la luz, por describir un mundo que nunca existió a través de la descomposición imposible de las palabras, creando de nuevo el universo, un tapiz sin colores, una nota sostenida.
En cierta ocasión, en un congreso sobre el autor, uno de estos eruditos con gafas y gran nariz dijo la frase definitiva sobre Joyce y Finnegans' wake: «Llevo veinte años estudiando el libro y aún no sé de qué va».
La escritura de la obra se dilató durante quince años, en los que Joyce acusaba una ceguera casi total (fue ayudado por Samuel Beckett). Influencias varias recorren el libro y mil equívocos fueron dispuestos para evitar su interpretación formal, muchos de ellos vertidos por el propio Joyce. Durante su redacción, su hija Lucía comenzó a dar muestras de un peligroso desequilibrio mental. Para ello (Joyce residía en Zurich en aquella época), se puso en contacto con el más afamado de los psiquiatras de la época: Carl Jung. Así Joyce entría en contacto con la teoría del inconsciente colectivo, convirtiéndola en una de las piedras de su obra en construcción (la novela se llamó durante mucho tiempo así Work In Progress, hasta que fue desvelado su título definitivo). La historia parece hacer referencia a un tabernero y un oscuro secreto. Es ésta la historia del sueño de este HC Earwick, pero es también la narración de los tiempos a través de las edades de la humanidad mítica. Retomamos a Homero, pero ya no desde su sentido estrictamente literario, sino que vamos mucho más allá: Las palabras rompen con los grilletes de su significado y se convierten en música, armonía pura en el tiempo literario, infinito, renuente y esencial. El libro comienza con una frase sin inicio y concluye con otra sin final, que sólo encontraremos en la propia primera frase, así es el tiempo cíclico de Vico (en el cual parece ser que se inspiró), de Dante y Abenarabi, de los gigantes irlandeses que habitan aún entre nosotros, de los dioses y monstruos de un sueño que será, siempre, haber escuchado una nota mantenida en el aire: ciega, eterna, serena.



EL EVANGELIO SEGUN TUS OJOS. Claudio Lahaba


 


 


 









En el principio eran tus ojos la única palabra

Como una estatua que recuerda la ausencia


Y aquel sitio promisorio en cuyo reino acudían nuestras ansias.


Como una estatua que escucha los pájaros nombrar el agua.


Todo esto y no más como una estatua


Que ha venido a presenciar la luz que crece en tu mirada.


Todo esto en el principio


Para saber qué palabra en el fuego crepita


Qué filo brilla cuando alzan las espadas.


Sólo para saber


Por qué la tierra bajo la lluvia su sed no sacia


Y en el viento se elevan voces que a tus oídos hablan


Sólo he venido a verte desnuda


En el espejo que nos veda el agua


Para llenar con tu aliento mi seca cascada


Y pedirte que seas lo que ahora me falta.


Sólo he venido hasta ti...


Alzando mis manos como una estatua.



 EL EVANGELIO SEGÚN TUS OJOS.Derechos reservados
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LA MADRIGUERA Y EL ESPEJO DEL GAMO. Claudio Lahaba


 


 


 

                        











                     

                         a Jesús Almarales, en memoria.

 

Eso de salir con el asecho a soplar el cuerno

volver sin el consentimiento del suicida


quien coloca el pecho como una baranda hacia la noche


pero no logra entender


cómo será entonces el dolor


los murciélagos lamiendo los huesos rojizos.


Esa no es la mejor opción


volver muy tarde a la ciudad


cuando hayan decapitado las luces


y hacía falta una razón en los vertederos


una razón al enterrador que sepulta un cuerpo


así otro y otro hasta terminada la función.


El enterrador es en ocasiones una gente buena


si salta el animal y llega a la ciudad


cubierto de tierra para mirarse en el espejo.


Yo detesto en esos días la ciudad


me abro el pecho          drago sus aguas


cuando todos duermen con mucho miedo atados


tiran el ancla dentro del sueño siempre.


Todo es verdad están afuera soplando el cuerno


hasta que salga el animal de la madriguera


donde a menudo ocurren cosas extrañas.


La madriguera la ciudad los objetos son una misma cosa


y los charcos una ilusión          primera trampa.


Están soplando afuera el cuerno


salgo con el pecho del gamo y salto


al oscuro brillo de su espejo.



 LA MADRIGUERA Y EL ESPEJO DEL GAMO.Derechos de autor reservados
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miércoles, 26 de septiembre de 2012

GUILLERMO CABRERA INFANTE



En los últimos días de febrero, visitó Bogotá Guillermo Cabrera Infante, el conocido autor de Tres Tristes Tigres, novela considerada el paradigma de la nueva narrativa latinoamericana. Recientemente apareció la que es, hoy por hoy distinguida por la crítica unánime como su obra maestra: La Habana para un infante difunto.

La Habana como la llamaremos de ahora en adelante, cuenta la vida erótica de un adolescente, y luego de un hombre joven, en La Habana de los años cuarenta y cincuenta. Es, por tanto, una Habana difunta, la de los recuerdos de Cabrera infante, difunto muchacho de un reino que ya había inmortalizado en su obra anterior. De esa obra y mucho más de la reciente, conversó G.C.I. con el autor de esta entrevista, concedida excepcionalmente, ya que el prestigioso autor cubano, que vive ahora en Londres, no responde sobre estos temas sino por escrito.

EZRA POUND: HOMENAJE A UN POETA MUERTO EN VENECIA.




  • Hugh Selwyn Mauberley, 1920
  • The Cantos; How to Read, 1931
  • Make it New, 1934
  • Literay Essays, 1954


Ezra Pound murió en Venecia el 2 de noviembre de 1972, menos de cinco meses después de nuestra entrevista. Me encontraba en España, recorriendo esa dura y antigua tierra. Había visitado Ronda, en el sur, la ciudad sobre el abismo, donde Rilke viviera por un tiempo. Estuve leyendo sus cartas en el pequeño museo que los españoles le han dedicado en el hotel que habitara. Sus cartas de amor a Lou Salomé, también amada e inspiradora de Nietzsche. Reflexionaba que los españoles han rendido homenaje a este poeta universal, que pisara por breve tiempo su suelo lleno de historia y de leyenda. Seguí luego hacia el norte, a una ciudad pequeñita, cercana a Madrid, Medinaceli, donde el Cid buscara refugio en el destierro, ciudad de piedras y ruinas, romana y visigoda, pesada de misterio ibérico, quizá céltico, druídico. Está empinada sobre una colina y mira a un mar seco, árido, de olas parduscas, amarillas, lunares, como la visión de un planeta muerto. A veces, en el horizonte lejano, aparece un árbol solitario, colocado allí por la belleza, por ese alguien que se goza en ordenar el paisaje de Castilla para luego contemplarlo desde la cumbre de Medinaceli, a través del viejo Arco Romano, resto de una antigua fortaleza.

ENTREVISTA A MARIA KODAMA


Por Harold Alvarado Tenorio

Hace treinta y cinco años vi por primera vez a María Kodama. Fue en el vestíbulo de uno de esos hoteles de la calle Laugavegur de Reykjavik donde hacía unos segundos Norman Thomas di Giovanni, el traductor norteamericano y entonces acompañante de Borges, acababa de arrebatármelo tras hacerme una foto, la única que conservo con el genio. María Kodama entraba al hotel y le recuerdo porque ya era la enigmática mujer que viajaría con Borges hasta el resto de sus días. Luego le vería en el ascensor del Hotel Palace de Madrid, a mediados de 1977, cuando presentaron la lujosa edición de Rosa y Azul y por último, hace unas semanas, en Buenos Aires, donde, en un café cercano a la nueva Biblioteca Nacional, conversamos sobre los veinte años de la muerte de su maestro y marido y de ella misma, convertida hoy, por los medios de comunicación, en una suerte de malevo de las orillas, a quien las editoriales y los abandonados por Borges, detestan.
Kodama es la única criatura borgiana de carne y hueso que le sobrevive, la otra fue Bioy Casares. Hablar con ella, ver y oír recordarle, es prueba de que la trasmigración de las almas de que habla el budismo, existe. Ella es su espejo y su memoria.

jueves, 13 de septiembre de 2012

ENTREVISTA A JULIO CORTAZAR



“Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye(pero esto ocurrirá mucho después)algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo…..”


                                            Julio Cortázar








Entrevista a Julio Cortázar


Autor: Alberto M. Perrone, Revista 7 Días, Febrero de 1984.

La última charla

Quiso estar en Buenos Aires el 10 de diciembre. Y fue su felicidad reconocer a su gente que se rencontraba con la democracia. Estaba más delgado que nunca y se sabía enfermo. Julio Cortázar, sin embargo, hasta último momento se mostró jovial, optimista, dispuesto a hablar del futuro y de su trabajo. Aquí está una histórica versión textual de su última entrevista mantenida con SIETE DIAS.

-¿Qué es lo primero que deberán conocer los argentinos?

-Me parece fundamental que aquí, con la mayor velocidad posible, se normalice la información sobre Nicaragua y en general América Central y la cuenca del Caribe. Todo lo que se sabe esta parcelado, dividido, mutilado ajustado a las conveniencias.... y a la presentación de los aspectos negativos y el escamoteo de lo positivo. En ese sentido estoy muy contento de haber publicado en España, un librito que ya me publicaron los nicaragüenses, que reúne todos los artículos que yo escribí sobre Nicaragua. Puede dar una idea un poco poética, pero literaria del proceso sandinista. Creo que hay que darles bibliografía a los lectores para que ellos hagan su composición de lugar y elijan, pero elijan con información y no simplemente porque los engañan. Aquí, durante tantos años, las opciones se han tomado sobre la base de mentiras; no hablemos ya de las Malvinas, no nos metamos en eso, pero respecto de Nicaragua ... Además, sostengo que toda solidaridad con Nicaragua frente a los Estados Unidos, concretamente en este caso, es también una solidaridad con Argentina: defendemos América latina.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA SIGUIENTE ES LA TRANSCRIPCION DE UN DIALOGO ENTRE JORGE LUIS BORGES Y SEAMUS HEANEY (PREMIO NOBEL DE LITERATURA DE 1995), EN EL QUE ESTE ULTIMO ADOPTA EL RO DE ENTREVISTADOR DEL AUTOR ARGENTINO.


 




Seamus Heaney: Esta interacción entre la ficción y la realidad parece ocupar un lugar central en su obra. ¿Cómo afecta su obra el mundo de los sueños? ¿Usa conscientemente material onírico?

Borges: Cada mañana, cuando despierto, recuerdo sueños y los grabo o los escribo. A veces me pregunto si estoy dormido o si estoy soñando. ¿Estoy soñando ahora? ¿Quién puede saberlo? Nos soñamos unos a otros todo el tiempo. Berkeley afirmaba que Dios era quien nos soñaba. Tal vez tenía razón... ¡pero cuán tedioso para el pobre Dios! Tener que soñar cada grieta y cada mota de polvo en cada taza de té y cada letra en cada alfabeto y cada pensamiento en cada cabeza. ¡Debe estar exhausto!

EPITAFIO Y OTROS POEMAS....Alfredo Pérez Muñoz


EPITAFIO.
Sobre el muro de rojo
canta un pájaro extraño
las nubes
el sol huraño
ponen al habla cerrojo
Por eso cierro mis ojos
vierto pensamiento a la pileta
de roca el cielo de mar el suelo
mi alter pasa volando
en la matrix profesando
expansión de la palabra
de vía asfaltada escarda
toda la suerte perfecta
a incar va
inserta su bastón profundo
sobre el borde difuso
inscribe la suerte
y llama
a su otro amigo
le extraña
le envía carta perfumada
sobre el borde del muro
le escribe conjuro
y yo aquí
carabelita sonrió
me despego del muro
asiento y borro de un trazo
el muro el pájaro el rojo
cielo,...
oscuridad.
SINAPSIS U HOLOGRAMAS
El texto sumerge color para los días de verano donde recuesto cabeza obturada por disparo de última nube, en distancia resuenan tímpanos u obstrucciones / Cenas, palabras bajo el alumbrado, faroles donde continúa imperceptible la soledad mientras estoy acodado en el balcón y miro los carros móviles entre el humo. 
       
        Dónde estar, distante, auscultando movimientos en la estepa caliente; invierno o palabras, llenar espacio inconcluso solo por una siesta llena de árboles, metafísicas, césped, tegumentos. Por la ventana diviso, viento después de un montón de palabras conciliadoras.
Humedad antes, atardecer y hojas desprendidas, palabras que escuchamos al azar por la distancia interpuesta. Y después arco violento en la pared, golpe contra lo fofo desparrama la masa gris.  Dormir luego rodeado por un silencio blanco, sin invierno, sin traslado, sin idea, sin golpe.
ESTADO DE SITIO O SITIO EN EL ESTADO
                                              A Ray Faxas por la idea.
Esférico al contacto del césped me deslizo por primera y voy bordeando los setos junto al mar. Allá, en la lejanía el canto gregoriano, de piedra o de voces que suben una octava.
Aquí descansa mi cabeza sobre el cómodo almohadón de ruido, ahora pasa un coche, después un niño, luego los fuegos fatuos que inician el recitativo ya muy entrada la mañana.
Me deslizo por segunda y voy llegando a eso que parece una almohadilla o los bordes de una elevación, en el ultimo piso hay como pájaros o cintas de murmullos y helechos, y otros signos tallados en piedra sobre las almenas.
Ya casi llego, ultimo tramo de la iluminación: anfractuosidad, rugosidades. Antes de escuchar el canto que sube otra octava el impacto envuelto en jirones de trapos y polvo, antes de caer más allá de toda expectativa.              
POESÍA
palabras
carretilla de nubes
SUDOR DE POETA
¿es la misma sustancia fétida y pegajosa?
que se mezcla con el tráfago de los días.
 S/T
bongo
             y
bongó
tronco-palabras-toc
toqueteo sus nalgas
       -polifonía-
Interludio sobre seno
     Y percute el glúteo
dos cerezas es igual
          a rugosidad
húmedo avanzo
sobre lo cóncavo con-
vexo miro
a-manecer
ma-nipulando
                     río
shhhhhhh
teeeexto
incordio
uni-cordio
mono-cordio
intra-lo-mismo
y extra
          sobre el borde de
          la-eternidad
E-yacula
yugula-frase-face
sobre el muro blanco
          nube
          nu-be
          un-be
          no-ve
y tasca el freno
olifeno y mastuerzo
un es-fuerzo integrador
a-te-rri-zo al fin?         
 El len
                                                                                      
                                                                         
El lenguaje no es punto de referencia; no es representación de lo continuo; no es fijación de la grieta en el muro; no son las cabezas que sobresalen; no es fotografía en cámara oscura; no son los cuerpos tendidos y dialogando; no es un pañuelo puesto a secar; no son las palabras que desmembrarán el cadáver antes de la llegada de los buitres; no es la razón centrópica; no es el hábito sudando; no es el puente entre una orilla y otra orilla; no son los ojos cubiertos por una gafas de sol; no es la babosa caminando sobre el raíl; no es un aguacero de palabras, ni las palabras puestas en fila; no es la ciudad nublada; no es lo distópico, lo utópico o lo cronotópico; es el mar continuando; es hamm-so, hamm-so, hamm-so  o  soooo- hamm. Cómo tú quieras.
 S/T
Acomoda
casi dudando
el peso en la cabeza
deja que oquedad
expanda    alzando estandarte
el mar también tiene muros
respira
el TODO-NADA-TODO
se fija y vuelve a las profundidades
Acomoda
y sonríe
¡Clik!
S/T
Concavidad de sentido
gafas oscuras
espéculo
Supongo entonces
lo posible
dejarme ir al fondo
 S/T
Yerba de la introspección   mantra
 fija puntos cardinales
 puntos cegadores
 tanta oscuridad desde la caja
 donde Dios en miniatura
 escarba.
                                            A Luis Eligio, Amaury, David y Lino
 TAUROMOQUIA
I
Magro / como la tabla de la cocina / también pasa el aire / pasan los días. / La tela-de-araña en el techo, me recuerda algo enterrado hace mucho en la memoria. / Las hendijas por donde pasa la luz, la fuga de algo hacia no sé dónde. / Una puesta de sol, dos puestas, tres puestas, cuatro, el calendario que cada año suma un poco de polvo / el cuenco de la mano abierto o cerrado. / A un lado de la calle muchas huellas, la acera gastada y las palabras para significarlo todo. /
Estamos en una bola de cristal, con nieve y todo. Un niño la agita frente a una ventana. /
II
Calla y dispón /  listones de madera en el hueco que ocupa el aire / pero deja pasar el sol / mantra y mastica los granos de  arroz o de maíz / levanta el cuenco de agua fría y viértelo sobre la cabeza / singulariza y predispón las palabras en la tablilla de cera / o en Word predeterminado / observa la caída de la oscuridad y los sonidos del vecindario / siéntate en ángulo y deja que todo vaya entrando / la respiración / los listones de madera / los granos de maíz o de arroz / el cuenco de agua vertido / los sonidos / las voces / hasta el viento y el frío / todo adentro / todo afuera / continuando
S/T
Tran/qui/lidad es el cerrojo de la puerta. Con-cavidad un par de palabras para definir los huecos en la pradera de otras palabras. Lo verde lo azul, lo carmelita el rojo del pensamiento / peces en el estanque.
Un trillo es el recodo que lleva a la casa de madera. El despeñadero permanece cuando dormimos o es un salto a la profundidad donde se vislumbran grandes cuerpos, allá abajo, dictando lo incomprensible.
El sonido una fuga, la opacidad paredes donde no aparecen los signos de una posible condenación o de una alegría pasajera.
El pozo silencio y un poco de humedad donde se reflejan el cielo o las estrellas, el patio la extensión de tierra y los pequeños animales que caminan entre las hierbas / ajenos a nuestras transposiciones / con sus propios destinos individuales e in-finitos.
La cinta Moebius / ¿nos cir/cunda?
 

Alfredo Pérez Muñoz  (La Habana, 1963) Reside en Manzanillo. Graduado como fotógrafo. Fue miembro del GrupoLiterario Da Capo. Poemas suyos aparecen publicados en el compendio Casa de las Alucinaciones, editado por el Banco de Ideas Z (1995). Ha participado en numerosos eventos. Ha publicado en plegables y publicaciones periódicas y ha recibido varios premios y menciones en diferentes eventos y concursos. Figura en la compilación Al Sur esta la poesía, publicada en 1997 por Ediciones Bayamo. Fue primera mención en el concurso Manuel Navarro Luna, 1999. Mención especial en el concurso de poesía Nosside-Caribe, 2004 y finalista en el concurso de  minicuentos El Dinosaurio, 2005.
Premios o menciones
Mención Poesía Encuentro Debate Municipal, Manzanillo, 1995.
Mención Poesía Concurso Nacional Manuel Navarro Luna, Manzanillo, 1999.
Mención Poesía Concurso El Amor en estos Tiempos, Manzanillo, 1996.
Premio Poesía Concurso Juan Francisco Sariol, Manzanillo, 1998, 2002, 2003.
Mención Poesía Concurso Internacional Nosside Caribe, Italia, 2004.
Finalista Concurso de Minicuentos El Dinosaurio, La Habana, 2004.
Eventos y concursos en los que ha participado
Encuentro de Escritores Jóvenes, Niquero, 1998.
Semana de la Cultura. Jovellanos, Matanzas, 1991, 1993.
Festival Al Sur está la Poesía, Pilón, 1992.
Feria Intencional del Libro, Manzanillo, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009.
Encuentro Debate de Talleres Literarios Municipal, Manzanillo, 2005.
Jornada Nacional Manuel Navarro Luna, Manzanillo, 2007, 2008.
Jurado Concurso Más allá del amor, Manzanillo, 2008
Jurado Concurso Juan Francisco Sariol, Manzanillo, 2008, 2009.
Jurado Encuentro Debate Municipal Talleres Literarios, Manzanillo, 2008.
Jurado Concurso Ángel Pena, Manzanillo, 2008.
Distinciones Recibidas  y Publicaciones
Plegable Fijeza, Ed. Orto, Manzanillo, 1991.
Compilación Casa de las Alucinaciones, BIZ. AHS., La Habana, 1995.
Plegable Sed del Espejo. Ed. Orto, Manzanillo, 1997.
Compilación Al Sur está la Poesía, Ed. Bayamo, Bayamo, 1997.
Luz & Figuras, Ed. Orto, Manzanillo, 2007.
Revista Ventana Sur, No. 10, julio-diciembre, Ed. Bayamo, Bayamo, 2010.